Nunca, nunca, nunca renuncies

Cada vez conozco a más personas que han dejado su profesión habitual y su seguridad para adentrarse en lo desconocido, empezando actividades que les surgen del corazón. Algunas de ellas intentan convertir aquello que disfrutan en una oportunidad profesional, otras intentan trabajar por una causa que les resulta cercana, como humanizar la economía, y otros y otras simplemente saben aquello que no quieren pero no tienen todavía idea de que es aquello que les llama o cómo pueden ofrecer su mejor contribución al mundo.

Si eres una de estas personas, es bastante posible que te identifiques con lo que te voy a decir ahora: lo dejaste todo para seguir tu llamada, pensando que tener la valentía de hacer eso era suficiente para que todo fluyera. Es probable que antes de lanzarte, leyeras todos esos libros de autoayuda que te dicen que si quieres puedes, que hay que seguir a tu corazón, que todos tenemos una misión… en resumen, creíste que te ibas a comer el mundo. Pensabas que tu única intención de “ayudar” era suficiente para que la vida te diera todas las facilidades. Esa era tú idea y, aunque no fue fácil dejar lo conocido, pensaste que una vez dado el salto, la escalera iba a aparecer sola. Me viene a la mente la imagen final de “Indiana Jones y la última cruzada”, cuando Indiana da el salto al vacío para ir a buscar el Santo Grial. Tú hiciste como él, y lo que pasó es que aterrizaste de bruces en el mundo real, quizás incluso con algún buen moratón.

Resulta que no es tan fácil adquirir clientes, que en todas las áreas de la vida hay mucha competencia y hay que luchar para hacerse oír. Descubriste que no se trata sólo de hacer aquello que te llama, sino que encima tienes que aprender sobre marketing digital, ventas, redes sociales,… y un largo etcétera de disciplinas sobre las que no tenías ni idea ni interés. Viste que no eras ni el primero ni el único en este camino, y que aunque saliste de la competición del mundo corporativo, a veces te encuentras en una situación peor, y encima sin un salario fijo a final de mes. Aunque ya lo sabías, experimentaste de primera mano que por muchos ideales que tengamos, todos necesitamos cubrir unas necesidades básicas, y quizás hayas tocado de cerca tus miedos más profundos. Después de esta experiencia, puede que incluso valores y agradezcas de forma distinta lo que tenías antes.

No te digo esto para hundirte o desanimarte, sino todo lo contrario. Me viene a la mente una frase de Rudolf Steiner, el prolífico filósofo fundador de la antroposofía: “emprender es un camino espiritual”. En nuestras ensoñaciones, confundimos la espiritualidad con ponerse una diadema de flores, cantar “Oms” y vivir en armonía. Sin embargo, la espiritualidad no es eso. Como dice una maestra querida, espiritualidad es “saber estar en la tierra” y eso requiere lidiar con nuestras sombras, con nuestros miedos, con nuestro egoísmo y rabia… empezar a mirar adentro para descubrir todo aquello que proyectamos fuera, de forma que podamos abrir nuestro corazón para incluir a todo y a todos en él. Muchas veces, cuando nos movemos por el deseo de “ayudar”, en realidad lo que necesitamos es ayudarnos a nosotros mismos. La misma palabra, “ayudar”, nos hace grandes y al resto más pequeños, inflando nuestro ego.

Si te has encontrado con fracasos, lo mejor que puedes hacer es aprender de ellos. Míralos bien para entender que te están diciendo sobre ti mismo. Es difícil y aunque muchas veces es posible que quieras tirar la toalla, no se trata de eso. A continuación te dejo unas reflexiones, en base a lo vivido en mi propio camino. Si te sirven, te las regalo con toda mi ilusión:

1. Nunca hagas nada para “ayudar”. Haz aquello que te haga sentir feliz y alegre tu corazón. Entonces seguro que tu trabajo resulta de ayuda.

2. Ante los fracasos, hazte una pregunta fundamental. Lo que quiero conseguir, ¿viene de mi alma o de mi ego?

3. Si tienes problemas para distinguir entre ambos, párate y escucha a tu voz interior. Ésta nos habla en susurros y requiere de nuestra atención. Si en lo que haces, te sientes grande, importante o piensas que estás “salvando a alguien o a algo”, es bastante posible que estés siguiendo a tu ego.

4. Cuando tengas seguridad de que la voz que te instiga a actuar es la de tu alma, sólo hay un camino, síguela y luego, CONFÍA, CONFÍA, CONFÍA.

5. Eso sí, mientras confías, no te olvides de cuidarte. La vida tiene sus propios tiempos y deseos, que suelen ser diferentes a los que nos marca nuestra necesidad de controlar y planificar.

6. Es entonces cuando miras al fracaso a los ojos y le preguntas cómo te puede ayudar. Quizás sea el momento de cambiar de estrategia, de buscar ayuda, de corregir algún patrón… Cuando pensamos que podemos enseñar algo a otros, la vida siempre se encarga de recordarnos aquello que nos queda por aprender. O nos somete a una prueba tras otra, para asegurarse de que vamos en serio.

7. Y por último y más importante, sabiendo que estás haciendo aquello que tienes que hacer, que no hay otra opción, NUNCA, NUNCA, NUNCA RENUNCIES NI ABANDONES.

Para ilustrar este último punto, te dejo otra imagen de otra de mis películas de aventuras favoritas, “El Hobbit”. Hace un tiempo, hablando sobre lo que cuesta que la gente acuda a talleres y charlas, me la recordó una buena amiga. Se trata del momento en que Gandalf (el mago) está con Bilbo y los enanos al borde de un precipicio, luchando contra los orcos, que les rodean sin posibilidad de escape. Cuando ya parece que todo está perdido, Gandalf se sube a la rama de un árbol y sigue luchando con su espada. Es entonces cuando desde no se sabe donde aparecen unas enormes y majestuosas águilas para salvar a nuestros amigos.

Personalmente, esta historia me habla de que hay que luchar hasta el final por aquello que crees, pues nunca sabes de dónde vendrá esa águila que te llevará a tu destino, y que jamás hubieras encontrado de no haber llegado hasta ese precipicio. En palabras de otra buena amiga “el tiempo es ahora! para la vida, para transformar vidas y para despertar a la verdadera conciencia”.

Dedico este post a todas esas personas que han estado ahí, que me han empujado, animado y creído en mí en los momentos en que he estado a punto de abandonar. Ellas saben quiénes son. Profundas gracias desde el corazón..

HobbitBatallaCincoEjercitosAguilas


2 thoughts on “Nunca, nunca, nunca renuncies

  1. Hola Eva, yo estoy en el proceso de dar el salto y me ha resultado muy útil la lectura de tu post, me parece muy afinado y ajustado a la realidad. Te he conocido mediante los grupos de U Theory en el presencing institute. Espero que coincidamos en en el hub de Bcn en algun momento. Un saludo

  2. Hola Pau. Me alegra mucho que te haya sido útil leer este artículo. Muchas gracias por tu comentario. Estaré encantada de que coincidamos en el hub. Personalmente, he seguido el Ulab en otras ediciones y siempre ha sido una experiencia muy enriquecedora. Muchos ánimos y suerte con tus proyectos!

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