La Visión Sistémica del Dinero y las Reconstructivas

Después de estudiar economía y finanzas, de una exitosa carrera como analista en bolsa, asesorando a clientes institucionales en los mayores centros financieros del mundo, y varios años estudiando todo tipo de herramientas de desarrollo personal y viendo como nuestras emociones, creencias y patrones inconscientes nos condicionan a la hora de tomar decisiones, creí que sabía todo sobre el dinero y su gestión. Durante los años previos a encontrar las Reconstructivas, en mi trabajo como coach, había acompañado a muchos clientes individuales, deseosos de mejorar su relación con el dinero, en el camino de descubrir sus creencias limitantes, vencer sus miedos y poner consciencia en esta área tan importante de sus vidas. Sin embargo, cuando empecé a aplicar las Reconstructivas a mi trabajo con el dinero se abrió una nueva visión, una perspectiva ampliada, un entendimiento más profundo de la realidad que sigue sorprendiéndome en cada sesión, en cada taller y en cada programa.

Las Reconstructivas son una herramienta de crecimiento y consciencia, creada por Carola Castillo y basada en una visión sistémica, holística e integrativa de la vida. Parten de la base de que, como humanos, no estamos aislados, sino que somos parte de sistemas dentro de sistemas. Estos sistemas, que incluyen la familia, sociedad, cultura, religión, país… condicionan nuestra visión del mundo y la manera en que confrontamos la realidad. La filosofía de las Reconstructivas se basa en la premisa de que estamos conectados, con lo cual lo que hacemos y pensamos está influenciado por lo que hacen y piensan otros y a su vez les afecta a ellos, y en una sabiduría ancestral, conectada a la tierra, que hemos perdido en la mayor parte de sociedades “avanzadas”. Además, las Reconstructivas son una experiencia desde el cuerpo, un estado de conciencia expandido que nos permite vivir aquello que necesitamos experimentar para cambiar nuestra percepción, reconocer el pasado y recuperar nuestro ser más auténtico.

Una parte importante de este trabajo se basa en deconstruir los programas que aprendimos de niños y que adoptamos con el fin de ganarnos la pertenencia a todos esos sistemas, empezando por la familia. Todo ello cumplió su propósito, pues nos ayudó a adaptarnos y sobrevivir.  Sin embargo, ese bagaje – que incluye creencias, patrones, historias que nos contaron o que nos contamos a nosotros mismos, traumas, repeticiones, reacciones aprendidas… – a menudo se convierte en una jaula que no nos deja ser nosotros mismos y que nos mantiene en una zona de confort donde no podemos vivir de forma auténtica. Si hay un tema en que todo eso se manifiesta de manera muy clara es en nuestra relación con el dinero y en todo lo que tiene que ver con él. En nuestra sociedad, el dinero intermedia muchas de nuestras decisiones diarias y se relaciona directamente con la supervivencia, con lo que nos conecta con nuestros miedos más profundos.

Sería imposible resumir en unas líneas todo lo que la experiencia con las Reconstructivas, tanto en mi caso personal como en el de las personas con las que he tenido el privilegio de trabajar, me ha enseñado respecto del dinero. En todo caso, voy a ofrecer unas notas y temas básicos, con el fin de reflejar la profundidad y enorme potencial de este trabajo:

1)    Visión holística. El entender que no estamos aislados, sino que formamos parte de un todo y que estamos conectados con otras personas y con nuestro medio ambiente, tiene muchas connotaciones. Nos lleva a la responsabilidad, al respeto por todo y todos, y a comprender que todo lo que tendemos a proyectar fuera también existe en alguna parte de nosotros. Es exactamente en esos aspectos donde necesitamos poner luz y trabajar. Desde este punto de vista, los problemas de dinero nunca son de dinero, sino que reflejan otros temas más profundos, que tienen que ver con la supervivencia y con la valoración que nos damos a nosotros mismos.

2)    Patrones heredados de la familia y colectivo. El primer y más importante sistema al que pertenecemos es nuestra familia. Muchas de nuestras actitudes y patrones vienen de su influencia. Ir hacia atrás y entender de dónde venimos nos dará una clave para saber quién somos y hacia dónde vamos. Es por ello que una parte importante del trabajo con el dinero es elaborar nuestro “genograma financiero”, una especie de árbol genealógico que recoge la experiencia financiera de nuestros padres y abuelos, y poner consciencia en las actitudes que aprendimos de nuestra familia y cultura, especialmente aquellas que, aunque posiblemente no seamos conscientes, todavía nos afectan en nuestra vida actual.

3)    Lealtades familiares. El concepto de lealtades familiares fue acuñado por Bert Hellinger, creador de las constelaciones familiares, que están en el origen de las Reconstructivas (aunque estas últimas integran otros conocimientos derivados de la filosofía, la antropología, etc.). En muchos casos, la relación de las personas con el dinero está coloreada por estas lealtades inconscientes: “soy pobre como mi familia”, “tengo que ser rico como mi familia”, “elijo la profesión que mi familia querría”, “no me permito tener más éxito que mi familia”. Estas lealtades son el precio que pagamos por pertenecer, un precio que puede ser muy alto cuando nos aparta de nuestro camino y misión de vida.

4)    Sanación de traumas. Muchas familias y colectivos han pasado por situaciones traumáticas relacionadas con la falta de recursos, tales como hambrunas, ruina económica, grandes pérdidas… La experiencia de las Reconstructivas a menudo nos ayuda a mirar e integrar esos eventos traumáticos, junto con las emociones asociadas a ellos. Aunque no hayamos vivido esas experiencias directamente, si están presentes en la historia de nuestra familia o país, pueden estar influenciando nuestras elecciones vitales. Esta idea está relacionada con los últimos descubrimientos de la epigenética, una disciplina que estudia la expresión del material genético contenido en el ADN. Según ésta, parece ser que las experiencias que vivimos pueden marcar nuestros genes y que podemos transmitir esas marcas a nuestros descendientes.

5)    Principios sistémicos. Aplicar a los temas relacionados con el dinero los principios sistémicos como la pertenencia o el orden nos da una visión distinta de la realidad y nos permite acceder a un entendimiento que sería imposible viendo las cosas desde la perspectiva del individuo. Uno de estos principios, el “balance entre dar y recibir”, es fundamental en lo que se refiere a la gestión del dinero y las finanzas.  Muchos problemas vienen de la rotura de ese equilibrio, que en sí mismo es un camino de aprendizaje vital.

6)     Búsqueda de sentido y conexión.  Detrás de las Reconstructivas hay una concepción espiritual del mundo, de forma que todos los acontecimientos tienen un sentido dentro del todo. No se trata de una espiritualidad que nos lleve a desconectarnos buscando la paz e iluminación, sino de una espiritualidad referida a una búsqueda de sentido y conexión, anclada en la vida y basada en la acción. El trabajo refleja claramente que el “dinero es energía”, una energía y potencial creativo que podemos dirigir y utilizar para crear el mundo que queremos, lo cual nos exige poner consciencia y tomar responsabilidad por nuestras acciones y elecciones.

Recuerdo mis tiempos en la bolsa, durante la crisis financiera, cuando me preguntaba sobre cómo crear una economía que diera más cabida a la humanidad. Mi experiencia me dice que eso no va a surgir de cambiar la forma externa de organizar nuestras instituciones económicas. Si miramos el mundo desde una perspectiva sistémica, la economía y los mercados no son un ente separado, sino que se alimentan de todas nuestras decisiones individuales, desde dónde hacemos nuestras compras hasta en qué productos financieros invertimos. A menudo, aquello que criticamos fuera es la “sombra” que no queremos ver en nosotros mismos. Por eso, estoy convencida que la única forma de humanizar la economía es revisar nuestros patrones individuales y emociones con el dinero. De lo contrario, nuestras acciones estarán enfocadas en los síntomas, no en las causas profundas de los desafíos a que nos enfrentamos.

Publicado en el blog de SOL España (Sociedad para el Aprendizaje Organizativo) en enero de 2019


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